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CHILE

The Patron Saints of Chile are Our Lady of Mount Carmel, the Apostle St James (the Greater) and St Teresa of Los Andes

Pope Saint John Paul II was a pilgrim to Chile in 1987, visiting Santiago, Concepción, Temuco, Antofagasta, and beatifying Sister Teresa de los Andes.

Here below are responses to Totus2us podcasts given by Chileans
- muchas gracias a todos ustedes   ♥

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El Santo Rosario      
La Coronilla y Novena a la Divina Misericordia
      
El Vía Crucis
con oraciones del Cardenal Joseph Ratzinger    
Oraciones por los Sacerdotes
       

Consagración de Chile a la Virgen del Carmen
Oración de Papa Juan Pablo II, Santuario national de Maipú, Viernes 3 de abril de 1987 - in Italian & Spanish

1. Te bendecimos, ¡oh Dios nuestro!, Padre, Hijo y Espíritu 
Santo, porque elegiste a María, desde antes de la creación del 
mundo, para ser santa e inmaculada ante Ti por el amor. 
En previsión de los méritos de Cristo, 
la redimiste y constituiste Madre del mismo Redentor. 
Por virtud del Espíritu Santo hiciste de Ella para siempre 
templo de tu gloria, una nueva criatura, 
primicia de la nueva humanidad. 
¡Bendito seas por siempre, Señor!

2. ¡Bendita Tú entre las mujeres, Virgen María, 
y bendito el fruto de tu seno, Jesús!

En Ti, la llena de gracia, se refleja la bondad de Dios 
y el destino de la criatura humana, 
para alabanza de la gloria de su gracia 
con la que nos enriqueció en su Hijo muy amado, 
que es nuestro Hermano e Hijo tuyo, Jesucristo.

Tú, la humilde sierva del Señor, 
eres el modelo de los discípulos de Cristo 
que consagran su vida a realizar la voluntad del Padre 
para la venida de su reino.

3. ¡Santa María, Madre de Cristo, 
Madre de Dios y Madre nuestra!

Bajo tu amparo nos acogemos, 
a tu intercesión maternal nos confiamos. 
Como Tú te consagraste totalmente a Dios, 
nosotros, siguiendo tu ejemplo 
y en comunión contigo, 
nos consagramos a Cristo el Señor; 
nos consagramos también a Ti, nuestro modelo, 
porque queremos hacer en todo la voluntad del Padre, 
y ser como Tú fieles a las inspiraciones del Espíritu.

4. ¡Virgen del Carmen de Maipú, 
Reina y Patrona del pueblo chileno!

A tu corazón de Madre encomiendo la Iglesia
y todos los habitantes de Chile: 
los Pastores y los fieles, 
todos los hijos de esta nación. 
Que bajo tu protección maternal, 
Chile sea una familia unida en el hogar común, 
una patria reconciliada en el perdón 
y en el olvido de las injurias, 
en la paz y en el amor de Cristo. 
Tú que eres la Madre de la Vida verdadera, 
enséñanos a ser testigos del Dios vivo, 
del amor que es más fuerte que la muerte, 
del perdón que disculpa las ofensas, 
de la esperanza que mira hacia el futuro 
para construir, con la fuerza del Evangelio, 
la civilización del amor en una patria reconciliada y en paz.

5. ¡Santa María de la Esperanza, 
Virgen del Carmen y Madre de Chile!

Extiende tu escapulario, como manto de protección,
sobre las ciudades y los pueblos, sobre la cordillera y el mar,
sobre hombres y mujeres, jóvenes y niños, 
ancianos y enfermos, huérfanos y afligidos, 
sobre los hijos fieles y sobre las ovejas descarriadas. 
Tú, que en cada hogar chileno tienes un altar familiar, 
que en cada corazón chileno tienes un altar vivo, 
acoge la plegaria de tu pueblo, que ahora, con el Papa, de nuevo se consagra a Ti. 
Estrella de los mares y Faro de luz, 
consuelo seguro para el pueblo peregrino, 
guía los pasos de Chile en su peregrinar terreno, 
para que recorra siempre senderos de paz y de concordia, 
caminos de Evangelio, de progreso, de justicia y libertad. 
Reconcilia a los hermanos en un abrazo fraterno; 
que desaparezcan los odios y los rencores, 
que se superen las divisiones y las barreras, 
que se unan las rupturas y sanen las heridas. 
Haz que Cristo sea nuestra Paz, 
que su perdón renueve los corazones, 
que su Palabra sea esperanza y fermento en la sociedad.

6. ¡Madre de la Iglesia y de todos los hombres!

Inspira y conserva la fidelidad a Cristo 
en la nación chilena y en el continente latinoamericano. 
Mantén viva la unidad de la Iglesia bajo la cruz de tu Hijo. 
Haz que los hombres de todos los pueblos, 
reconozcan su mismo origen y su idéntico destino, 
se respeten y amen como hijos del mismo Padre, 
en Cristo Jesús, nuestro único Salvador, 
en el Espíritu Santo que renueva la faz de la tierra, 
para gloria y alabanza de la Santísima Trinidad. Amén.

Emily       

"Mary is one of my closest friends; she is so close to my heart, I turn to her for all the things I feel sad about and happy about. She is truly a mother to me and I feel her presence all of the time, all of the time. She is sometimes more there than Jesus is, so yeh, she is my connection to him."

Emily gives her algo de María in English & Spanish.

Padre Fernando      

"Our Lady is my mother and I love her.

La Santísima Virgen es mi madre, es nuestra madre."

José       

Mary, she has taught me how to offer things in my life - that's one of the things that I really appreciate about her. Because she was the first one to believe and she was living with Jesus the secret of his divinity and especially in very difficult times, for example at the Cross, Mary was with Him and how did she live this? She offered everything to God. My mum taught me that as a child and she taught me that everything that happens in my life, I have to offer it. For me, this was very helpful because when I was a child I suffered a bit because I have haemophilia ... My mum always taught me how to offer all the pain to the Cross of Jesus; that there is a mystery, right, but we can get closer to the Cross, because Mary she did it in the first place."

Padre Juan Ignacio              in Spanish 

Padre Juan Ignacio Ovalle gives his reflection on the gift of his priesthood in English & Spanish:

"At 15 I started to go Mass every day. This was fundamental in my life and in the development of my priest vocation. At about the same age I started to pray everyday one fifth part of the Rosary to the Holy Virgin. After one or two years I was praying the five mysteries of the Rosary every day. I think these two things, the daily Mass and Holy Rosary, helped me very much. .. I have been a Catholic priest for almost 5 years, I've been very happy. Every day God gives me the possibility to share my life and faith with many people in need, and He offers me the possibility of being a father and a presence of God to them. I want to thank God for choosing me, with all my sins and limitations, to minister to Him and to my brethren. Please, pray for me and pray to God that there may be many saintly priests. Thus the gospel will be preached and the Sacraments received."

Paula       

"For me Mary brings special memories of my childhood. In Chile, the month of Mary is celebrated in November, from 8th November to 8th December. I remember when I was little, they used to take us every day to Mass, and we used to have fresh flowers, because  it is late Spring in Chile at that time. The smell of roses and flowers was just absolutely beautiful and the combination of saying the monthly prayer to Mary and the rosary with the flowers just brings something very special, very comforting to my soul."

Paula gives her algo de María in English & Spanish.

Rosario      

"Mary has been like the woman image that I have always had. During my life I think she has been an enormous support and she has been a warm image, she has been like a path where I can get closer to God. She is something more human for me to realise the love of God. That is my experience about Mary. She has also given me a reference, as I don't know how to deal with life, to be simple, to be loving, to be present, to worry about others not only about me, and I feel very close to her, like a mother. 

Para mí l'image de la Virgen María es muy importante en mi vida."

...

Reflexiones de Juan Pablo II en su Peregrinación Apostólica a Chile
Audiencia General - en el Vaticano, Roma - Miércoles, 15 de abril de 1987 - en español y italiano

"1. Hoy, miércoles de la Semana Santa, nos reunimos tras el regreso de mi viaje pastoral a dos países limítrofes de América Latina: Chile y Argentina.

Como es sabido, al comenzar mi ministerio en la Sede de Pedro, estas dos naciones se encontraban, en diciembre de 1978, al borde de una guerra, que hubiera podido extenderse luego a otros países de América del Sur. Considero un signo de la Providencia de Dios el que se pudieran parar los pasos de la guerra y que Chile y Argentina propusieran a la Sede Apostólica su Mediación en la controversia sobre la zona austral. Deseo expresar una vez más mi profundo agradecimiento al señor cardenal Antonio Samoré, que en diciembre de 1978 dio los primeros pasos para impedir la guerra y guió luego, hasta su muerte ocurrida en febrero de 1983, los trabajos de los expertos de ambas partes. Estos trabajos se vieron coronados al fin —gracias también a quien continuó la obra del cardenal Samoré— por un Tratado de Paz y Amistad entre Chile y Argentina, firmado en el Vaticano el 29 de noviembre de 1984.

2. La finalidad de mi visita ha sido sobre todo dar gracias. Junto con estos dos pueblos, quería dar gracias a Dios por la solución pacifica de la controversia, solución que ahorró a Argentina y a Chile pérdidas incalculables, sobre todo de jóvenes vidas humanas, que se habrían producido como consecuencia dolorosa de las actividades bélicas.

En este contexto deseo agradecer la invitación a realizar este viaje que me fue dirigida por las autoridades estatales de Argentina y Chile y por los Episcopados de estos dos países. Al mismo tiempo doy las gracias a cuantos han contribuido a la preparación de esta visita y han facilitado su desarrollo.

Puesto que la decisión bilateral de la suspensión del recurso a las armas y del inicio del proceso de Mediación fue tomada en Montevideo, capital de Uruguay, pareció oportuno comenzar desde esa ciudad el viaje de acción de gracias. Expreso vivo agradecimiento a las autoridades civiles de Uruguay, al arzobispo de Montevideo, a los demás obispos del país, así como a los sacerdotes, religiosos, religiosas y a todos los fieles, por la acogida que se me dispensó en esa capital y por la numerosa participación en la Eucaristía de acción de gracias en la gran explanada "Tres Cruces".

3. La visita a Chile y Argentina ha tenido al mismo tiempo un carácter pastoral análogo al de otros muchos viajes que he podido hacer anteriormente a diversos países de los cinco continentes, realizando así el ministerio de Sucesor de Pedro. La visita a Chile duró del 1 al 6 de abril: habla sido configurada de acuerdo con la geografía de ese país que se extiende por más de 4 mil kilómetros como una franja estrecha entre las cadenas de los Andes y la costa del Océano Pacífico.

La parte más notable de la visita se concentró en la capital, Santiago de Chile (en la que vive más de un tercio de la población total del país) y, tras un gran encuentro en Valparaíso, se desarrolló a través de las siguientes ciudades, de Sur a Norte: Punta Arenas, Puerto Montt, Concepción, Temuco, La Serena y Antofagasta.

Paralelo a este programa "geográfico", se desarrolló también el programa "temático" sobre los aspectos fundamentales de la misión de la Iglesia en Chile.

En el encuentro con el Episcopado de Chile, exhorté a los amados hermanos, obispos a contribuir con todo empeño a la afirmación de la concordia y de la paz, dentro del respeto de los derechos fundamentales del hombre.

A los sacerdotes les recordé que Cristo ha puesto en sus manos el inmenso tesoro de la redención y los exhorté a impulsar la acción pastoral, que conduce a la conversión y a una auténtica vida cristiana.

A la multitud innumerable de las "poblaciones", en la periferia de Santiago así como a los "campesinos" y a los indígenas "mapuches" en la ciudad de Temuco, les manifesté la solicitud plena y cordial de la Iglesia, subrayando los derechos de los más pobres y de las minorías, e invitando al diálogo constructivo y a la solidaridad.

En el santuario de Maipú consagré Chile a María, Virgen del Carmen. Patrona de la nación y Madre de la esperanza.

En la Universidad Católica de Santiago tuve un encuentro con el mundo de la cultura y con los intelectuales chilenos. Recibí además, a petición suya, a un grupo de dirigentes políticos de diversos partidos, a los cuales recordé los principios éticos cristianos que deben constituir la base de toda convivencia social.

Sobre la paz nacional e internacional hablé en Punta Arenas; sobre la familia y el matrimonio, en Valparaíso, sobre la evangelización de los pueblos, en Puerto Montt; sobre el trabajo y el desempleo, en Concepción; sobre el valor de las culturas locales, en el mensaje radiotelevisado a las poblaciones de la Isla de Pascua. Por último, en Antofagasta, llevé el consuelo de la fe y de la amistad cristiana a los presos, reafirmando la importancia del camino de la evangelización en el V centenario del primer anuncio del Evangelio en América Latina.

4. El punto culminante de la visita a Chile fue la beatificación de sor Teresa de los Andes, carmelita. Es la primera hija de la Iglesia en Chile que es elevada a la gloria de los altares.

Esta ceremonia de beatificación, durante la cual hablé en la homilía de la reconciliación, resultó especialmente elocuente en el trasfondo de la difícil situación interna de la nación.

Hay que expresar una gratitud particular a la comunidad eclesial de Santiago que no se dejó provocar en ningún momento, manteniendo una actitud verdaderamente digna de una gran manifestación religiosa.

¡Ciertamente el amor es mas fuerte! Confío en que la visita haya reforzado la solidaridad cristiana de toda la Iglesia con nuestros hermanos y hermanas en Chile, país con una gran herencia cultural, marcado por siglos de intensa vitalidad cristiana y plenamente consciente de su identidad también en el campo social y político.

5. La visita a Argentina duró del 6 al 12 de abril. Comenzando en la capital, Buenos Aires, el viaje se desarrolló a través de las siguientes ciudades: Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario.

Por lo que se refiere a los temas el programa se desarrolló según el carácter específico de las distintas regiones. Dicho programa contempló de forma predominante la temática catequética y pastoral, de acuerdo con las necesidades de toda la Iglesia en Argentina y del progreso social de esa nación dentro del respeto a los derechos de toda persona humana.

En el encuentro con el mundo rural en Bahía Blanca, exhorté a lograr que el trabajo, elevándose en Cristo a la categoría de redención, contribuya a consolidar las bases de un auténtico humanismo cristiano; en Viedma se conmemoró el V centenario de la Evangelización de América Latina y la obra heroica de los primeros misioneros en Patagonia; en Mendoza, la maravillosa ciudad rodeada por las vetas nevadas del Aconcagua y de las otras montañas de la Cordillera, se desarrolló el tema: "La paz, don de Dios, que se conquista cada día"; en Córdoba, el tema fue el matrimonio en la doctrina católica, que lo presenta como indisoluble, fundado en el amor de los cónyuges, y ordenado a la familia; en Tucumán, la ciudad cuna de la Independencia, traté el tema de la libertad y de la piedad, entendida también como amor a la patria; en Salta hablé de los valores de las culturas locales, exhortando a la esperanza que nace de la realidad del bautismo; en Corrientes el tema central fue la devoción a María Santísima en el marco de la religiosidad popular; en Paraná desarrollé el tema de la emigración y de los problemas sociales y religiosos que lleva consigo; finalmente en Rosario traté de la vocación y de la misión de los laicos en la Iglesia.

Los problemas del trabajo y la orientación para su gradual solución fueron tratados en los encuentros con los trabajadores, en el "Mercado Central" de Buenos Aires, y con los empresarios, mientras que en el "Teatro Colón" tuvo lugar una reunión significativa con el mundo de la cultura.

No faltó un encuentro con la comunidad ucraniana, en cuya catedral de Buenos Aires oré recordando el próximo milenio del bautismo de sus antepasados. Hubo además encuentros de carácter interreligioso y ecuménico.

6. El acontecimiento final —y al mismo tiempo culminante— del programa de la visita a Argentina fue la Jornada mundial de la Juventud, que se celebró el Domingo de Ramos.

Los años anteriores esta fiesta había tenido su epicentro en la basílica de San Pedro en Roma. Esta vez se eligió la ciudad de Buenos Aires, donde en una gran explanada se reunió una multitud innumerable de jóvenes: jóvenes procedentes, ante todo, de Argentina y además de toda América Latina, e incluso de otros continentes. Se hallaba presente asimismo una nutrida delegación italiana, cerca de 500 jóvenes, sobre todo de Roma. Tema de la Jornada fueron las palabras de San Juan: "Nosotros hemos reconocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él" (Jn 4, 16).

La solemne ceremonia terminó con el acto de consagración de Argentina a la Virgen de Luján.

Tanto la vigilia nocturna del sábado anterior y la liturgia del mismo Domingo de Ramos, como el programa en su totalidad, fueron muy bien preparados por los organizadores, y los participantes vivieron intensamente los distintos momentos del mismo.

7. Queridísimos hermanos y hermanas:

Con el Domingo de Ramos hemos entrado en el período de la Semana Santa. Que sea fuente de renovación pascual para toda la Iglesia en el mundo entero y, de forma especial, en Chile, Argentina y Montevideo, como tuve ocasión de subrayar sobre todo en los distintos encuentros con los enfermos.

A todos, y en particular a cuantos han venido a Roma para la Semana Santa, les deseo la gracia de la unión con Cristo crucificado y resucitado: la muerte redentora que Él sufrió por amor a todos y a cada uno produzca siempre en nosotros frutos de nueva vida: "Porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su Hijo Unigénito, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga la vida eterna" (Jn 3, 16).

© Copyright 1987 - Libreria Editrice Vaticana

The banner for this page and the 2 photos above were taken in Chile by Luca Galuzzi
- many, many thanks, Luca, for sharing your amazing gift of photography :-)